Como decíamos ayer, prácticamente hemos finalizado la obra; hemos agregado algunos detalles importantes de los cuales el mas significativo es la colocación de un Niño Dios de gran valor sentimental para la familia. Un Niño Dios muy antiguo, de marfil, que fiel a una promesa realizada a su antigua dueña, es siempre colocado en este mismo Nacimiento. He aquí algunas fotografías del mismo.
Asimismo me gustaría mostrarles algunos detalles que a mi criterio han quedado muy lindos y que seguramente son significativos por ser elementos llenos de connotaciones especiales -como muy bien se señala hoy en Prensa Libre pag. 57-, y que a veces pasan desapercibidos, pero que le dan la señal de identidad a estra tradición creativa del pueblo católico como es el Nacimiento.
Acompañan al Niño Dios, tres Reyes magos, un pastor y dos ovejas, todos símbolos que marcan la revelación del Señor, su preferencia por los más abandonados -o despreciados-, así como la mansendumbre y sencillez del Niño nacido para cambiar el mundo.
Otros detalles como adornos en las paredes de nuestra casa, la mansanilla alrededor del pesebre, los gallitos que adornan el mismo, las candelas y el pino que da el olor tradicional los colocaremos hoy por la tarde para que estén muy frescos para el día de mañana.
Todo nuestro deseo es para que este breve relato de la forma como hemos elaborado nuestro Nacimiento familiar sean un estímulo para conocer más sobre estas tradiciones católicas que nos ayudan a entender mejor el sentido de la Navidad y luchar contracorriente dada la avalancha de publicidad de los medios de comunicación que hacen perder a la juventud y a la niñez del verdadero sentido de estas festividades que pueden dar mayor amor al mundo.
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